Gobernar no es fácil

Es cierto que los políticos cometen toda una gran cantidad de errores a lo largo de su carrera, pero no siempre lo hacen con mala intención. El principal problema es que los ciudadanos piensan que es muy sencillo contentar a todo el mundo… Pero no es así.

Para que lo puedas llegar a entender, vamos a poner el ejemplo de la fábrica de helados:

Imagina que quieres montar una fábrica de helados porque vas a vender todo tipo de sabores que van a encantar a todo el mundo. Sin embargo, te esfuerzas en hacer todo también que, cuando llegas a tenerla, te das cuenta de que el presupuesto es bastante bajo y que tan solo te puedes decidir por un único sabor para tus helados.

Ahora bien, tienes tres grandes grupos de seguidores: a uno de ellos les encanta el helado de nata, a otros el helado de vainilla y otros el helado de limón. Es entonces cuando tú tienes que tomar la mejor decisión porque sólo tienes un único sabor.

Esta analogía nos ayuda comprender como funciona la política: tenemos las ideas, tenemos la infraestructura, pero no siempre tenemos el presupuesto para hacer lo que desearíamos. Con esto puedes entender que no se puede contentar a todos.

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